iPhone toca techo
iPhone es una palabra que está en boca de todos. Unos lo odian, y otros lo aman. No parece haber punto intermedio. Ya hemos hablado de algunos detalles de este aparato: sabemos que sirve para llamar, apuntar nuestra lista de la compra, conectarnos a Internet por doquier e incluso para jugar.
Lo que comenzó siendo un móvil de última generación ha llegado a convertirse en todo un fenómeno social. Cada aplicación que se crea para iPhone genera miles y miles de dólares por estúpida que sea (¿matar bebés? ¿aplicación de girar fotos? ¿canal de Intereconomía TV? ¿luchas de espadas láser?) y los videojuegos se han revelado como el buque insignia de esta nueva, o mejor dicho, “revitalizada” industria.
Si bien los comienzos en esta rama fueron bastante accidentados, el móvil de Apple ha alcanzado un nivel técnico inimaginable hace unos pocos años. No sólo tenemos a disposición montones de minijuegos creados por aficionados, sino que los desarrolladores más prestigiosos hace tiempo que han comenzado a mirar con buenos ojos este aparatito.
Como ejemplo de posibilidades, hay que destacar “Los Sims”, un juego aparentemente imposible de “portear” a un móvil sin botones. Pese a esta gran carencia, EA se las ha sabido arreglar de maravilla y ha mantenido “intacta” la jugabilidad, aunque siempre prefiramos echar una partida sentados cómodamente en nuestra silla con las persianas bajadas y ambiente de éxtasis.
Además, por si a EA todavía le supieran a poco las ganancias, también se han atrevido con Spore, juego laureado donde los haya por pobre que sea su desarrollo (aunque con un épico planteamiento). Todos los videojuegos de iPhone varían entre 1€ y 8€ (como en el salvaje caso del Call of Duty: Zombies) y su coste de producción para las multinacionales es simplemente irrisorio.
Final Fantasy I (y pido disculpas por lo recurrente de la saga, pero lo cierto es que me la encuentro hasta en la sopa) ha sido totalmente adaptado a esta plataforma. No sólo se lo ha hecho compatible, sino que también lo han rediseñado desde el principio hasta el final, lavándole la cara y adaptándolo a los nuevos tiempos. Por una parte, tenéis toda la razón si pensáis que esto no deja de ser un sacacuartos para exprimir la gallina de los huevos de oro; por otra, me parece magnífico que se intente traer de nuevo ciertos videojuegos al mercado porque, por desgracia, los hay que se han merecido mucha más fama de la que han logrado. La jugabilidad es equivalente a la antigua versión de 1986, en NES.
Otro fenómeno, aunque más discreto, ha sido la adaptación de Resident Evil 4. El juego ha sido totalmente simplificado y dividido por fases muy diferenciadas, con escenarios más pobres y una historia más corta que la original, pero enfocadas a mantener la esencia del título, su calidad. Si bien he dicho que con Final Fantasy I los controles eran equiparables a los de NES, desgraciadamente no podemos decir lo mismo de RE4. Posiblemente esto sea lo mejor que se puede hacer con una pantalla táctil, pero no es suficiente.
El mayor problema para este mercado es que siempre ha habido, hay y habrá gente con aversión a las plataformas móviles. Personalmente, yo nunca he sido especialmente devoto -quizá un poco si hay sofá disponible- pero considero que se pueden hacer grandes cosas. Una pena que las posibilidades técnicas del iPhone empiecen a tocar techo…
Los Sims

Assassin’s Creed

Post Relacionados

